1) your boat drivers are absolutely amazing. The way they maneuver those long awkward boats with people jiggling about in them is astonishing.
2) the food is fabulous. We feel well nourished and amazingly comfortable.
3) the "bed net fairies" are tremendous. The rooms are always clean and wonderful.
4) our guides (Sim'on and Sebastian) were so incredible that I have no words to describe what wonders they created.
In short, cudos to you all. What a wonderful, wonderful experience. Also, we were so happy to see Ruben again and thank you for keeping us up to date on the health of his son.
5) The Pilot! Wow! He's incredible.
Eileen Dasler
Lake Tomahawk, Wisconsin
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MIENTRAS USTED ESTA EN ECUADOR (vol. 22, #5, Junio 2000) ![]() El viajar a las Islas Galápagos no es exactamente como ir a la boutique del vecindario por leche. Entonces, si usted va a pasar seis o siete horas en la parte trasera de un avión, usted debe considerar suficiente tiempo para visitar los bosques húmedos tropicales de Ecuador también. En marzo del último año tuvimos la buena suerte de comprometernos con una compañía Ecuatoriana, Canodros S.A. que ofrece las dos experiencias. Primero tuvimos un crucero de cuatro noches a bordo del renovado y bien equipado Galápagos Explorer II. El alojamiento, la comida y el servicio fueron fantásticos. La instrucción acerca de los asuntos relacionados con nuestro confort y seguridad fueron completos. La articulación antes de cada viaje dos veces al día a varios lugares de las islas fue excelente así como el conocimiento y cortesía de los guías naturalistas residentes. Encontramos muchos grupos como el nuestro del Explorer II, todos estaban disfrutando y tomando fotografías - pero no molestando - del hábitat único y de sus habitantes de las Galápagos. No encontramos, de otro lado, muchos turistas en la segunda parte de nuestro viaje. Dejamos quito a bordo de un Cessna de 12 pasajeros y volamos hacia el sureste a través de los Andes para aterrizar en una pista de hierba cerca del Río Capahuari. Cambiamos puestos con un grupo de turistas que se iban: ellos expresando envidia cuando abordaban el Cessna - donde habíamos tenido la experiencia previa - y nosotros despidiéndonos antes de bajar las gradas hacia el río. Una pequeña fiesta de hombres nos esperaba para darnos la bienvenida. Ellos eran Achuar, la gente indígena de esta región. La movilización de hora y media en sus varias canoas motorizadas serpenteantes hicieron efecto en la transición mental y física a la Reserva Ecológica remota de Kapawi. Grupos de golondrinas de alas blancas volaban de ramas bajas y se extendían sobre el agua. Pasamos debajo de comunidades empollando de oropéndolas rojizas y caciques amarillos. Cardinales rojos, engalanados en rojo, negro y blanco llamados "pequeños soldados" o soldaditos en el español local aparecieron en los árboles a lo largo de los bancos. Pero había una evidencia escasa de actividad humana. Durante todo el camino, Rubén, nuestro guía Achuar en nuestra canoa, mencionaba nombres de árboles, nos indicaba algunos pájaros volando sobre nosotros, identificaba los hombres de monos y el sonido de un pécari en la vegetación del banco, y saludó a una brigada de guacamayos azules y amarillos que pasaba sobre nuestras cabezas. La gente indígena sabe y valora las identidades y la interconexión de toda la vida en sus alrededores. El tiempo pasó rápido mientras nos movilizábamos a lo largo de zonas alternadas de actividad y de tranquilidad. Teníamos que moldear nuestras voces para ajustarnos al medio ambiente. Antes de que nos demos cuenta, nos estábamos aproximando a los muelles del complejo de Kapawi. |