1) your boat drivers are absolutely amazing. The way they maneuver those long awkward boats with people jiggling about in them is astonishing.
2) the food is fabulous. We feel well nourished and amazingly comfortable.
3) the "bed net fairies" are tremendous. The rooms are always clean and wonderful.
4) our guides (Sim'on and Sebastian) were so incredible that I have no words to describe what wonders they created.
In short, cudos to you all. What a wonderful, wonderful experience. Also, we were so happy to see Ruben again and thank you for keeping us up to date on the health of his son.
5) The Pilot! Wow! He's incredible.
Eileen Dasler
Lake Tomahawk, Wisconsin
National Geographic |
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El Experimento Kapawi (Mayo/Junio 2001) En la Amazonía superior de Ecuador, los visitantes disfrutan de la brisa con los shamanes Achuar y tratan de mantener afuera a los petroleros ![]() Había 110 grados. Las capas de polvo flotaban en el aire en los rayos solares. Estábamos agachados en una cabaña húmeda de la Amazonía Ecuatoriana esperando como existencialistas franceses por el shaman de la villa B. Había tres de nosotros, todos visitantes en la propiedad turística innovativa llamada Kapawi Eco Lodge and Reserve, con un guía local y un intérprete. Cuando el shaman llegó, el tenía una figura de enormes proporciones, en jeans sucios y una camiseta usada de Chicago Cubs. Ingresó al silencio casi con un sexy aire arrogante, una clase de Robert Plant de la selva y procedió a contarnos, en detalle, la historia acerca de la revancha violenta que tomó una vez en contra de otra aldea para vengar el honor de su hija. Durante la historia, nuestro guía mantuvo una ojeada nerviosa a las armas que estaban recostadas a través de la silla del shaman. No era lo que yo estaba esperando, pero entonces esto no fue una actuación practicada y el shaman, Alejandro, no estaba siendo pagado para conocernos. De todas formas, ambos él y nuestro guía sí tenían una participación indirecta en Kapawi como miembros de la tribu muerta, un grupo de cerca de 5.000 que viven esparcidos en dos millones de hectáreas al sudeste de la región Oriente de Ecuador, cerca del Perú. Hace algunos años, los Achuar firmaron un acuerdo de traer el Lodge a la esquina de la Amazonía superior, el proyecto está siendo observado internacionalmente como un ejemplo de cómo el ecoturismo debe trabajar. Lo que hace que Kapawi se distinga es el hecho de que la tribu tiene una participación en la propiedad. Los Achuar reciben una renta y otros impuestos del tour operador socio; diez años en el futuro, la tribu será dueña del Lodge. En la mayoría de los resultados de ecoturismo, lo máximo a lo que pueden aspirar los locales es a ser contratados para trabajar. "Kapawi fue vanguardista, así como fue el primero en hacer negocios directamente con la comunidad indígena," dice Megan Epler Wood, el presidente de la Sociedad de Ecoturismo Internacional, que cabildea a gobiernos y organizaciones internacionales. Kapawi Lodge es casi único en el hecho de que las ganancias se van enteramente a una tribu. Pero la propiedad indígena en otras formas ha tomado raíz algunos sitios alrededor del mundo. Una comunidad Esquimal es el co propietario del Lodge en Canadá Bathurst Inlet Lodge, en Nunavul, una operación que caracteriza la visión de la vida salvaje. Los senderos de los desiertos, una característica australiana son propiedad de los aborígenes (Vea ADVENTURE enero/febrero 2001, "Getting the Green Light"). Y en la Amazonía los ecologistas ahora operan con una participación significativa de las tribus locales. El centro Machiguenga en Perú para los estudios tropicales, por el momento, que abrió el año pasado, es propiedad de una comunidad india local (Vea Adventure Guide, página 42). Suspendido en la tierra de los pájaros Kapawi ofrece palapas cómodas -alineadas a lo largo de una laguna transparente- con techos de paja y pilotes expuestos de madera de la selva. Hay baños privados, un excelente restaurante, y un bar que ofrece vino y vodka ruso. Los detalles medio ambientales incluyen energía solar, manejo de desperdicios y tratamiento de aguas residuales. Para minimizar su impacto el Lodge fue construido con solo veinte unidades; nunca hay más de 72 personas incluyendo el staff, un número similar al de los residentes en una típica aldea Achuar. Cuando no estábamos visitando las instalaciones cercanas - la chicha masticada (cerveza local) y conversando por medio de intérpretes quienes nos consentían - estábamos paseando en el bosque húmedo buscando vida salvaje. Más de 520 especies de pájaros han sido reconocidas en el área, incluyendo algunos que no han sido vistos en ningún otro sitio. Usted también puede encontrar monos - monos aulladores rojos, nocturnos, capuchinos, y otros - cuando camine en los senderos, y usted puede oírlos cerca del Lodge en las mañanas. Si tiene suerte usted podrá ver capibaras, nutrias gigantes y delfines rosados de río nadando en el Capahuari. Todo esto deja mucho tiempo para disfrutar en las hamacas, pelar mangos con una cerbatana, y jugar a Tarzán meciéndose en una cuerda sobre las corrientes del río. Intercambiando el Futuro El acuerdo con los Achuar resultó en 1996. Canodros sería el propietario y administraría el Lodge por 15 años, pagando a la tribu 52.000 mensuales para arrendar la tierra, con una renta anual que se incremente al 7.5 por ciento. Durante el tiempo de duración del acuerdo, la renta generará cerca de $600.000 para la tribu. |